Es el momento de Lionel Messi de patear el penal en la ronda decisiva que define el campeón de la Copa América Centenario, su cobro era el primero de su equipo, sobre sus hombros lleva la responsabilidad de convertir ese penal que le daría la ventaja a Argentina, de irse adelante en la serie teniendo en cuenta que una de las figuras del equipo rival había fallado.

¿Qué pasa en ese momento por la mente de uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo? ¿Se llena de ansiedad, presión, miedo, angustia? o por el contrario, ¿se motiva y piensa que es fácil por ser el mejor del mundo? Es una respuesta que sólo Messi sabrá responder, de lo que estoy seguro es que le generó una EMOCIÓN que lo llevo a fallar. Quienes estamos detrás de una pantalla o quienes tuvieron la oportunidad de presenciarlo en vivo y en directo, creamos un argumento u opinión de lo sucedido durante la tanda de penales, en la que vimos al último ganador del balón de oro y considerado uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, fallar en su penal y empatar la serie, su cobro no le dio la ventaja a su equipo y mucho menos al rival.

Al final, todos conocemos muy bien la historia, una selección Chilena que es campeona de esta edición especial de la Copa América y del lado opuesto la selección Argentina que pierde su tercera final en línea (Copa del mundo 2014, Copa América 2015 y Copa América Centenario 2016), pero ésta vez con un ingrediente especial, su máxima figura nos muestra su lado más humano, deja a un lado esa categoría que muchos le han otorgado como el mejor del mundo y con lágrimas en sus ojos aun estando en la cancha, nos evidencia su tristeza por no ser campeón. Minutos después en sus declaraciones a la prensa nos permite ver la impotencia y presión que sintió por el peso que recae sobre él, cuando muchos  piensan que por ser el mejor del mundo no puede fallar.

Es un ser humano como todos, tiene una historia de vida deportiva y personal que pocos conocen, ha pasado por muchos esfuerzos y sacrificios para llegar a ser lo que es hoy en día, así como muchas personas exitosas que han logrado reconocimiento y que muy probablemente también han fallado en algún momento de sus carreras; el caso de Messi nos muestra la realidad de los jugadores de fútbol en el mundo, las personas que ven desde afuera los partidos, consideran que los jugadores de alto rendimiento nunca deben fallar, pero son humanos y fallar en un partido de fútbol es muy probable, durante la semana se trabaja en los entrenamientos para minimizar los errores pero aun así se presentan, son parte del juego y en ocasiones es lo que lo hace más emocionante.

Juan Pablo Mayorga Quiñonez /Psicólogo Alianza Petrolera

Psicólogo especialista en psicología del deporte y el ejercicio